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Duatlon de Vallirana

17 de Enero de 2010.

5 Km corriendo – 20 Km en bici – 2 Km corriendo


Son las 8.00h de la mañana y me acerco erráticamente al baño, quizás si me lavo la cara, solucionare mi problema de visión. Efectivamente de nuevo soy dueño de mis sentidos, y llego a la cocina sin mayores problemas, ya soy consciente de que me queda media hora para reunirme con Javi, como no, mi compañero de aventura.

Con algún problema logístico consigo llegar al coche, la verdad, es que entre la bicicleta, la mochila, el casco y veinte o treinta accesorios más es complicado moverse con agilidad.

Ya estoy en marcha, y el judoca rapado me espera puntual como un reloj suizo, cargamos sus bártulos y sin perder tiempo salimos hacia Vallirana, tenemos la intención de llegar con el tiempo necesario como para calentar como dios manda, supongo que dos neófitos duatletas como nosotros debemos cuidar esos detalles.

Preparamos in situ los enseres, y los colocamos meticulosamente en nuestro box como si de ello dependiera nuestra clasificación final, ja!, que ilusos, aún no sabemos lo que nos espera.

Todo está listo, y tras un inútil minuto de silencio recordando lo de Haití, salimos sin pensar, asustados por el disparo.

Aproximadamente, tardo 5 o 6 segundos en perder a Javi de vista y desde el principio empiezo a darme cuenta de que hoy, escasean los novatos, y eso quiere decir que deberé pelearme en la cola del grupo por una o dos posiciones. Mientras reflexiono, piso barro, y dejo de ser el deportista impoluto de hace un rato. Poco después la cosa se empina y el tumulto provoca inevitables paradas en los lugares más angostos de la primera parte a pie, sin pausa me hago sitio como puedo y sigo adelante, esperando un respiro y algo de civilización que indique el cambio de disciplina.

Llego en solitario y observo aliviado que aún esperan su turno unas decenas de monturas, o quizás son menos?, mejor será que me cambie de calzado, y salga pitando sin contar demasiado.

A medida que pedaleo, entiendo que no es el mejor día para hacer mountain bike, el camino esta impracticable y mi único consuelo es saber que mi amigo está sufriendo un castigo parecido al mío, aunque algo mejor llevado. Alguien de la organización me sugiere que vote sobre la bici para soltar lastre; ¡Qué bien se ve el toro desde la barrera!, pienso. La soledad me rodea, y me aseguro de llevar el kit de supervivencia, por si pincho y esas cosas, cuento ya unos cuantos abandonos, la mecánica es una buena excusa en estos casos, pero nosotros no somos de esos, y acabaremos por coj...

La cosa se aclara, sigue lloviendo, y me acerco a la segunda transición. Creo que Javi ya está en casa comiendo, pero mejor que no me descentre y acabe dignamente mi carrera, sé que no soy el último y eso me anima, así que me vuelvo a colocar mis sucias bambas, para recorrer los 2 km finales, expiando por cada poro de mi piel, los pecados de los últimos 3 años, por lo menos.
Por fin veo la meta, y ya casi debajo de ella, enseño mi dorsal húmedo y maltrecho, a un entregado juez que quiere certificar mi posición para la posteridad, como si a mí me importase eso ahora. Levanto la vista, que es lo único que no pesa a estas alturas y poso ante el teléfono con cámara de un tiritón y paciente Javi, que más pronto que tarde debería ducharse, si no quiere coger una pulmonía.

Calientes y secos, comentamos la jugada con mejor humor, mientras somos testimonio del trabajo de los tramoyistas que desmontan la "paradeta", y después de asear nuestros bólidos a golpe de manguera, decidimos sin más, abandonar la plaza, pensando ya, en el solomillo que nos vamos a zampar en casa con las respectivas.

Donde será la próxima duatlón?, me pregunto.

Jordi.




Javi y Jordi reponiendo fuerzas

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