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EL OBJETIVO FINAL DEL JUDO
12/Nov/2007

¿Cuál es el objetivo primordial del judo? Esta pregunta frecuentemente formulada, pudiera parecer trivial o simplemente una indagación, mas envuelve un profundo significado filosófico.
De hecho, si el hombre meditara sobre el objetivo primario de sus actividades con mayor frecuencia, seria más feliz, se encontraría más satisfecho y el mundo estaría en condiciones menos críticas.
¿Tiene el judo en sí una meta? Si no la tiene, ¿puede tener un objetivo? El judo es el arte o sistema de manifestar las leyes naturales de la gravedad y de la palanca en la pugna física. Es creación, por tal razón, el judo no puede tener una meta u objetivo. El hombre podrá tener una finalidad, por tanto la pregunta debió significar: “¿Cuál es la finalidad práctica del judo?”
Los objetivos del hombre dependen del carácter y disposición de ánimo de su mente y de sus emociones. La ignorancia, los prejuicios o las emociones reducen la visión del hombre al objetivo inmediato, obligándole a divagar en las tinieblas o en un círculo vicioso.

El objetivo inmediato de la aplicación del arte del judo es el vencer en el combate al oponente con efectos destructivos. Pero la realidad del objetivo final es el logro de la sensación de seguridad, de felicidad y tranquilidad para la satisfacción de los impulsos naturales. En el judo se nos enseña a destruir, pero la instrucción final es no usar nunca este poder. Se sacrifica el objetivo inmediato en beneficio del objetivo final. Sea cual fuera el propósito de tal orden, podemos apreciar el hecho que subraya el valor de nuestras vidas. Las dificultades proporcionan un campo de acción para el ejercicio mental. El judo es un arte o instrumento cuya eficacia requiere un entrenamiento arduo durante un largo tiempo.
El método de entrenamiento puede asemejarse al agua: sedante como el arroyo en un atardecer estival o estimulante como las aguas del mar embravecido, refrescante como el agua de un manantial o repulsiva como el agua estancada, suave como la caricia de la niebla en primavera o violenta como una explosión, silenciosa como una laguna o turbulenta como una rápida cascada.

El entrenamiento proporciona un medio de ejercicio físico y mental, a la vez que su entrenamiento cultiva la postura vertical descansada y la estabilidad, lo que constituye un factor importante para la salud mental y corporal, para el sentido del equilibrio, la confianza y seguridad en sí mismo, el valor y el reconocimiento del ego, estimulando de este modo la elevación del hombre para alcanzar el dominio sobre su propio cuerpo, su mente y sus emociones (el objetivo final del judoka).
Gunji Koizumi 7º Dan del Kodokan.


JIGORO KANO, después de estudiar en varias escuelas o estilos de Jiu–Jitsu, fundó en 1882 su propia Escuela, a la que dio el nombre de KODOKAN, para enseñar el JUDO o arte de la no resistencia y la flexibilidad, transformando así el arte de lucha y defensa personal de los antiguos SAMURAIS, en uno de los deportes mas completos, contemplando en su programa de enseñanza la educación integral del individuo, en el ámbito físico, técnico y mental, con el objeto de formar personas útiles a sí mismas y a la sociedad, mediante un código moral de conducta, sin por ello dejar de ser un método de defensa personal completo y eficaz sin fantasías. Por lo que para mí el Judo no es sólo un deporte, es ante todo un juego, una fuente de vida, una alegría, una forma de educación, un enriquecimiento y una forma de conducta.

El Judo, en su aprendizaje y durante su entreno o práctica, nos está planteando continuamente situaciones o problemas nada fáciles de resolver, y éstos para los judokas, son oportunidades para poner de manifiesto sus cualidades tanto físicas como mentales con el fin de superarlos, formándonos así en la superación y en la perseverancia, cosa que nos ayudará en nuestra vida cotidiana, ya que muchas situaciones en las que nos encontramos durante el entreno o la competición pueden semejarse a situaciones de la vida en general.
Este gran Maestro quiso enseñarnos con el Judo, a servirnos de todas nuestras energías, tanto físicas como mentales del modo más racional y eficaz, siempre a favor del bien, del progreso y de la prosperidad mutua.
Para ello sacó de cada una de estas escuelas las mejores técnicas, transformando algunas de las más peligrosas y limitando otras de luxación o estrangulación para ser practicadas como deporte y creando otras nuevas.
Todo lo anteriormente expuesto sobre el judo y su código moral o valores humanos, eso que es tan serio y necesario como base en la educación, no está reñido ni es incompatible con la risa, la alegría y el pasárselo bien, sino al contrario: es bueno, es necesario y complementario.
Una máxima de Jigoro Kano dice: La dualidad es la condición de la vida. Sin opuestos ni contrastes, la vida no es la vida.

El Tao dice que lo blando es la consecuencia de lo duro, el polo positivo necesita del negativo para que surja la chispa, lo femenino de lo masculino, el día tiene la noche, la luna al sol, sin cansancio no hay descanso, etc. Lo uno necesita de lo opuesto para realizarse.
En el judo Uke y Tori son opuestos y complementarios, sin ataque no hay defensa.
El adversario es un compañero necesario para el progreso; la vida de la humanidad está fundada sobre esta base. (Jigoro Kano)
Cuando hay armonía entre opuestos nace el Tao.

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El JUDO, arte de la no resistencia o flexibilidad
 
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